lunes, 8 de septiembre de 2014

Lanzarote en 12 horas

Este verano elegimos Fuerteventura para pasar nuestras vacaciones y reservamos un día para hacer una escapada a la isla vecina. Decidimos ver Lanzarote en 12 horas.



A pesar de estar de vacaciones decidimos darnos un madrugón para coger el primer ferry con destino a Playa Blanca. Hay dos compañías que cruzan el estrecho de la Bocayna: Armas  http://www.navieraarmas.com y Fred Olsen http://www.fredolsen.es  Las dos salen del puerto de Corralejo. Por horarios elegimos ésta última.

Otra razón para levantarnos temprano era llegar pronto a Timanfaya para evitar las colas que se forman en la entrada. ¡Y lo conseguimos! Cuando llegamos a la barrera de entrada al parque sólo teníamos un coche delante de nosotros. Tuvimos que esperar unos 15 minutos y para adentro.

En la taquilla puedes adquirir una entrada única para Timanfaya o adquirir un bono para entrar en varios centros de arte, cultura y turismo del cabildo de Lanzarote. Nosotros adquirimos el bono de 4 centros (Jameos del Agua, Montañas del Fuego, Cueva de los Verdes y Jardín de Cactus). Precio por adulto: 26 €; niños de 7 a 12: 13 €; y menores de 6 gratis. 


Entras en Timanfaya y en seguida llegas al aparcamiento. Allí esperan los autobuses que hacen el recorrido por las Montañas del Fuego. Sí, el recorrido por el Parque Nacional de Timanfaya es en autobús. Una voz en varios idiomas va explicando en cada punto del recorrido aspectos relacionados con las erupciones volcánicas que crearon el actual paisaje de volcanes y lava petrificada, la fauna y la flora, cómo reaccionaron los antiguos habitantes de la isla a las erupciones, etc. El recorrido es muy muy interesante. Se pasan por diferentes paisajes: por llanuras de lava, por vertiginosas curvas que te llevan a lo más alto de un volcán, por el interior de túneles de lava… Pocos años atrás todo Timanfaya ardía sobre la lava recién expulsada. Hoy poco a poco la vegetación, a base de líquenes principalmente, va colonizando la nueva roca.

Después de hacer la ruta en autobús se puede presenciar una serie de exhibiciones que demuestran que aún hoy hay cierta actividad volcánica en la zona. Puedes sentir el calor que emanan las rocas volcánicas de la superficie; puedes ver cómo se encienden solas unas ramas secas, sólo por el calor que sale del interior de la tierra; puedes degustar comida asada sobre una parrilla que se suspende sobre un agujero excavado en la roca; y sobre todo puedes oír el ruido del agua al salir violentamente en forma de géiser.

Y sí, cierto: Timanfaya en verano se llena rápidamente. Al salir, aproximadamente una hora y algo después de entrar, ya había una importante cola de coches esperando para acceder al Parque Nacional.

Nuestro siguiente destino fue la Casa-Museo al Campesino, ubicado en Mozaga, en el centro de la isla. El acceso es gratuito.

César Manrique diseñó este espacio donde una gran escultura que representa la fecundidad da la bienvenida al visitante. Llama la atención la gran luminosidad que tiene el conjunto. Tanto el suelo como las paredes están pintadas de blanco. Resaltan las rocas volcánicas de color negro que aparecen en las esquinas de los edificios y el verde de los elementos en madera como puertas, ventanas y balcones. Aquí se pueden ver diferentes utensilios relacionados con la agricultura y la tradición lanzaroteña. Tiene bar, tienda y en el interior de una gran cueva hay un restaurante.

Llegamos al norte de la isla para ver Los Jameos del Agua, también diseñado por César Manrique.
Tanto Los Jameos como La Cueva de los Verdes forman parte de un tubo volcánico que se creó cuando entró en erupción el cercano volcán La Corona. Ciertamente son dos lugares muy recomendables para visitar.


Al entrar a Los Jameos del Agua no tuvimos que esperar la larga cola que había porque ya teníamos la entrada incluida en el bono que adquirimos en Timanfaya. Este lugar es realmente bello. Impresionante. Al bajar por el jameo se llega a un lago natural de un agua realmente cristalina habitada por un pequeño cangrejo ciego de color blanco. Es una especie que sólo existe aquí, en ningún sitio más. Este peculiar ecosistema es tan frágil que simplemente el óxido de las monedas pueda matar a los cangrejos. Por tanto, guarda tus monedas para cuando vayas a la Fontana de Trevi y por favor no las lances al lago.

Después de disfrutar de la paz que emana este lugar se pasa a otro lago, éste a cielo abierto. De la oscuridad a la luminosidad, donde el blanco del suelo resalta el azul del agua y del cielo. Todo adornado con una gran variedad de plantas que hacen del lugar algo excepcional.

Finalmente está el auditorio, construido en el interior del tubo volcánico. Seguro que debe ser impresionante disfrutar de un concierto en este lugar tan espectacular.

Dentro de Los Jameos del Agua hay un restaurante y varias barras con sus correspondientes terracitas desde las que disfrutar de las vistas tomando algo. 


Nosotros en un principio no teníamos muy claro si visitar o no La Cueva de Los Verdes. Por suerte decidimos entrar y os aseguro que merece la pena.

Aquí sí que tuvimos que esperar un poco de cola para entrar. Hay una única fila para los que tienen ya el bono como los que no. El recorrido se hace con un guía en grupos de 50 personas, creo recordar. Por cierto, la guía que nos tocó fue excelente. Lástima no recordar su nombre.

Sencillamente entrar en La Cueva de Los Verdes es como hacer un viaje hacia el centro de la tierra. En general el recorrido es cómodo, pero hay lugares estrechos o de poca altura que lo hacen más interesante y más divertido, sobre todo para los más pequeños. Se ve perfectamente cómo la lava ha formado el túnel a lo largo de una serie de capas. Incluso se ven las gotas de roca fundida queriendo caer al suelo como si fueran pequeñas estalactitas. Impresiona pensar en el poder que tiene la naturaleza para generar un túnel como éste.

Antes de terminar el recorrido nos dieron una pequeña sorpresa. Evidentemente no puedo desvelarla, sólo invitarte a que la vivas por ti mismo. Impresiona.

Cerca de Los Jameos del Agua y de la Cueva de los Verdes está el Mirador del Río, en el extremo norte de Lanzarote. Nosotros decidimos no visitarlo y bajar hacia el sur de nuevo.

Teníamos referencias de un restaurante en Haría, pero preferimos aventurarnos y buscar algún lugar para comer de camino a nuestro siguiente destino: el Jardín de Cactus.

Tuvimos mala suerte, supongo. En Mala, en un restaurante de cuyo nombre no quiero acordarme, tuvimos la mala fortuna de parar. Sin duda fue lo peor del día, e incluso de todas nuestras vacaciones.

Muy cerquita, en Guatiza, está el Jardín de Cactus.


En un amplio agujero circular, que evoca los volcanes de la isla, hay más de 7.000 ejemplares de cactus originarios de todo el mundo. Los hay de todo tipo y tamaño. Algunos parecen árboles y otros son realmente diminutos. El paseo por el recinto es muy agradable y se completa con la visita a un tradicional molino de gofio, perfectamente restaurado. Aquí también hay tienda y bar.

Siguiendo hacia el sur paramos en Teguise, la antigua capital de la isla.

En Teguise parece que se paró el tiempo hace uno o dos siglos. El núcleo de la villa está muy bien conservado y es muy agradable pasear por sus calles y recorrer sus plazas. Se puede disfrutar de la arquitectura tradicional, de sus tiendas de artesanía y si vas con más tiempo puedes subir a visitar el castillo de Santa Bárbara, hoy convertido en Museo de la Piratería. http://www.museodelapirateria.com

Nuestro último destino en el plan de ruta estaba en el sur de la isla, no muy lejos del puerto de Playa Blanca. Quería llevar a la familia a que conociera el Lago de los Clicos, esa laguna de color verde ubicada junto a una playa cerca de la localidad de El Golfo. Pero por desgracia la carretera que accedía al lago estaba cortada y no había un lugar seguro donde poder dejar el coche. Continuamos el camino sin intentar buscar otro acceso, quizás desde El Golfo, no lo sé.

Continuamos hacia el sur, mirando el reloj para no perder el ferry con destino a Fuerteventura.
Tras pasar por Los Hervideros y Las Salinas de Janubio decidimos esperar la hora de salida del barco junto al faro Pechiguera, en el extremo suroeste de la isla. Un lugar muy tranquilo desde el que se ve perfectamente todo el norte de la isla de Fuerteventura.

Y tras doce horas en Lanzarote volvimos a “casa” a seguir disfrutando de nuestras vacaciones de verano.

Por último me gustaría deciros que echéis un vistazo a vuestro contrato de alquiler del coche antes de cambiar de isla. Nosotros leímos, una vez entregado el coche el último día, que no podíamos viajar a otra isla con el coche alquilado sin comunicarlo a la empresa propietaria del vehículo. Por suerte no tuvimos ningún percance con el coche. De haberlo tenido no sé muy bien si hubiéramos tenido algún problema con el seguro.


¡Esperamos que os haya gustado!

lunes, 1 de septiembre de 2014

Monasterio de Monsalud

¿Quieres saber lo que verás en tu próxima visita al monasterio de Monsalud?

El monasterio de Monsalud fue fundado por la orden del Císter a mediados del siglo XII. Está ubicado en Córcoles (Guadalajara).


En esta ocasión os recomendados visitar este lugar lleno de historia aunque olvidado durante mucho tiempo. Ahora se ha recuperado, no sólo para poder visitarlo, sino como lugar de eventos de todo tipo: conciertos de música clásica o de jazz, exposiciones de arte... e incluso aquí se celebran bodas.

Para acceder al monasterio de Monsalud hay que llegar hasta Córcoles por la N-320, que es la carretera que une Guadalajara y Cuenca. Está a unos 7 kilómetros de Sacedón.
El monasterio está a la espalda de Córcoles, a apenas un kilómetro de distancia.

El horario de visitas es el siguiente:
Invierno (de noviembre a abril): 11:00 a 14:00 y 15:00 a 18:00 h. viernes, sábados y domingos.
Verano (mayo y octubre): 10:00 a 14:00 y 15:00 a 20:00 h. Jueves, viernes, sábados y domingos.
Verano (de junio a septiembre): 10:00 a 14:00 y 15:00 a 20:00 h. viernes, sábados y domingos.

Tarifas:
Visita libre: 3 € por adulto.
Visita guiada: 5 € por adulto.
Existe una entrada combinada para ver este monasterio de Monsalud y el cercano yacimiento romano de Ercávica, ubicado en Cañaveruelas (Cuenca).
Visita combinada: 5 € por adulto.
Visita combinada con guía: 8 € por adulto.

Más que recomendable hacer la visita guiada. Los guías son muy buenos y hacen que el recorrido sea muy ameno. Se nota que les gusta lo que hacen y transmiten su pasión en sus explicaciones.

Tenéis más información en:
www.monsaludyercavica.es

En la cercana localidad de Sacedón (a 7 kilómetros de distancia sentido Guadalajara) tienes muchos servicios: centro de salud, restaurantes, cajeros, supermercados... Además tiene el pantano de Entrepeñas donde es posible darse un buen chapuzón. En Alcocer (a 7 kilómetros sentido Cuenca) está el restaurante Casa Goyo, donde se come muy bien en platos muy abundantes. Pero no os preocupéis, si os sobra comida os la dan en un 'tupper'. 

Recientemente visitamos Ercávica. Aquí podéis ver el vídeo que hicimos:



¡Esperamos que os haya gustado!